Si no fueras malo y avariento, no desenterrarías a los muertos.


Si no fueras malo y avariento, no desenterrarías a los muertos.
Es increpación contra los profanadores de tumbas y, según Herodoto, texto literal de la inscripción que la reina Semíramis, temerosa de la rapacidad de los hombres, hizo poner sobre la piedra de su sepulcro.

Diccionario de dichos y refranes. 2000.